Cuando una almazara sin chimenea recibe un reconocimiento a la innovación
Hace unos días tuvimos la oportunidad de asistir a la entrega de los Premios Luz de Andalucía, un encuentro que reúne a empresas, profesionales e instituciones comprometidas con la innovación energética y la sostenibilidad.
Para nosotros fue una jornada especial.
No solo por el reconocimiento recibido, sino porque nos permitió comprobar que proyectos nacidos en el ámbito rural también pueden formar parte de las conversaciones que están definiendo el futuro de la energía y la sostenibilidad.
La instalación geotérmica de Cortijo el Puerto, desarrollada por Geointegral, fue reconocida en estos premios como ejemplo de innovación y eficiencia energética aplicada al sector agroalimentario.
Más allá del reconocimiento, lo que realmente nos emocionó fue comprobar que una idea que comenzó hace años en una pequeña finca familiar de Lora del Río sigue despertando interés entre profesionales de sectores muy diferentes.
Una idea sencilla: producir mejor consumiendo menos
Cuando diseñamos nuestra almazara nunca pensamos en obtener premios.
Nuestro objetivo era mucho más simple: construir una instalación coherente con los valores que intentamos aplicar cada día en la finca.
Queríamos producir aceite de oliva virgen extra de máxima calidad reduciendo al mismo tiempo nuestro impacto ambiental.
Por eso apostamos por una solución poco habitual en nuestro sector: la energía geotérmica.
Gracias a este sistema aprovechamos la temperatura estable del subsuelo para aportar frío y calor de forma eficiente a diferentes procesos de la almazara, reduciendo considerablemente el consumo energético y eliminando la necesidad de elementos tan habituales como las chimeneas industriales.
“Una fábrica de aceite sin chimenea merece una explicación”
Durante la entrega del reconocimiento, Lorenzo Martinez, responsable de Geointegral y empresa encargada del desarrollo de la instalación geotérmica, realizó una reflexión que resume perfectamente el espíritu del proyecto:
“Una fábrica de aceite sin chimenea merece una explicación.”
A continuación explicó cómo la geotermia permite obtener entre seis y siete kilovatios térmicos por cada kilovatio eléctrico consumido, aportando frío para conservar el aceite durante los meses más cálidos y calor para diferentes procesos de la instalación.
Pero hubo unas palabras que nos llegaron especialmente:
“Detrás de este tipo de proyectos siempre hay un promotor que tiene la iniciativa y utiliza a las empresas del sector para materializar una idea. Quiero agradecer especialmente a Enrique que tuviera esa iniciativa y que nos haya permitido desarrollar un proyecto de esta categoría.”
Y concluyó con una afirmación que nos llenó de orgullo:
“Me atrevo a decir que es la única fábrica de aceite que hay en España que utiliza energía geotérmica y la primera que lo hizo en el mundo. Os recomiendo encarecidamente que la visitéis.”

Mucho más que energía
La geotermia es una parte importante de nuestro proyecto, pero no es un elemento aislado.
Forma parte de una visión más amplia donde la innovación debe estar al servicio de las personas y de la naturaleza.
La misma filosofía que nos llevó a apostar por la geotermia es la que impulsa nuestras cubiertas vegetales, la lucha biológica natural, los hoteles para insectos, la conservación de razas autóctonas o la creación de corredores de biodiversidad en la finca.
Creemos que la sostenibilidad no consiste en aplicar una única solución tecnológica.
Consiste en buscar el equilibrio.
Entre producción y conservación.
Entre innovación y tradición.
Entre rentabilidad y respeto por el territorio.

Un proyecto abierto a las personas
Una de las mayores satisfacciones que nos ha dado este reconocimiento es comprobar que cada vez más personas quieren conocer de cerca proyectos que intentan hacer las cosas de otra manera.
Por eso nuestra almazara no es únicamente un lugar donde se produce aceite.
Es también un espacio abierto al aprendizaje, al oleoturismo y a la divulgación.
Cada año recibimos visitantes, profesionales, estudiantes, empresas y viajeros interesados en descubrir cómo conviven en un mismo lugar la biodiversidad, la agricultura ecológica, la innovación tecnológica y la producción de alimentos de alta calidad.
Porque creemos que compartir conocimiento también forma parte de la sostenibilidad.

Mirando al futuro
Los Premios Luz Andalucía han supuesto una enorme satisfacción para todo el equipo y para las empresas colaboradoras que han hecho posible este proyecto.
Pero, sobre todo, nos recuerdan que merece la pena seguir apostando por ideas diferentes.
Ideas que ayuden a producir mejor.
Ideas que reduzcan el impacto ambiental.
Ideas que hagan más atractivos nuestros territorios rurales.
Ideas que demuestren que innovación y naturaleza no solo pueden convivir, sino que juntas pueden construir un futuro mejor.
Y si algo hemos aprendido durante estos años es que los proyectos más valiosos no son necesariamente los más grandes.
Son aquellos que consiguen dejar una huella positiva en las personas y en el lugar donde nacen.

Sobre el autor
Enrique de la Torre Liébana es CEO y fundador de Cortijo el Puerto, un proyecto familiar de oleoturismo, biodiversidad, agricultura regenerativa e innovación rural situado en Lora del Río (Sevilla). Desde hace años impulsa iniciativas vinculadas a la sostenibilidad real, la innovación tecnológica y las experiencias conectadas con la naturaleza.